Las seis ciudades más colaborativas del Mundo (Infografía)

Las seis ciudades más colaborativas del Mundo (Infografía)

El hecho de compartir en las ciudades existe desde antes de que fuera asociado con la economía. Si por algo se crearon las ciudades, es por esa sensación de pertenecer a una comunidad en la que las personas tuvieran algo en común. Pero en los últimos años, han tenido lugar una serie de factores que han propiciado que personas que se encuentran en una misma zona compartan más.

En primer lugar, el impacto de la tecnología, pues ésta amplia el espacio para que se comparta entre personas de una misma ciudad, creando mercados. También el desarrollo de dispositivos portátiles como los teléfonos inteligentes, permite a la gente conectar allá donde esté, de forma que se empareja mucho más fácil la oferta y la demanda.  En segundo lugar, la cultura y la ideología, pues en la sociedad se han inculcado una serie de valores que fomentan el hecho de ser eficientes, lo que da lugar a que la gente se una para aprovechar mejor los recursos disponibles.

La ciudadanía está transformando nuestras ciudades y estamos pasando a escuchar conceptos como las ciudades sociales, sostenibles y colaborativas, la nueva movilidad urbana, los municipios del bien común o las ciudades circulares que ya están asumiendo las ciudades más vanguardistas del mundo. En el artículo de hoy vamos a hablar de las ciudades que, a día de hoy, se consideran las más colaborativas del mundo, y que seguirán evolucionando en los próximos años. Se les llama ciudades colaborativas porque se establecen iniciativas tanto privadas como públicas que favorecen la economía colaborativa, que otorgan más poder a las personas, que ponen fin a las desigualdades sociales y que permiten mejorar la calidad de vida en ámbitos como la movilidad o el turismo, entre otros. Espacios de coworking,  grupos de consumo, coches compartidos y monedas complementarias son ejemplos de que compartir se está convirtiendo en la salida a los problemas urbanos.

Seúl

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El núcleo cultural y empresarial de Corea del Sur es un gran ejemplo a seguir en cuanto a economía colaborativa se refiere. Sus más de diez millones de habitantes nos llevan varios años de ventaja en el arte de compartir recursos.

Fue en el año 2012 cuando su alcalde puso en marcha el proyecto llamado Seúl, la ciudad que comparte. El objetivo del mismo es combatir el hiperconsumismo y fomentar políticas que incentiven la aparición de empresas colaborativas. Cinco años después han nacido medio centenar de empresas que trabajan en diferentes sectores, como el del alojamiento, el transporte o el reciclado. Además, el Ayuntamiento otorga ayudas especiales a las empresas dentro del marco colaborativo y cuentan con una Escuela de arranque, para apoyar a los empresarios en la creación de nuevas empresas.

Con el fin de crear una comunidad, a pesar de la densidad de población existente en la ciudad, el Ayuntamiento incita a los ciudadanos de Seúl a establecer estanterías de Acciones. Préstamos de libros o bibliotecas de herramientas son proyectos de uso compartido de la ciudad. O probarse trajes en Open Closet, donde la gente dona los trajes que ya no utiliza y los demás pueden acudir y alquilar según necesidad. También es de vital importancia los Edificios Públicos que, desde el lanzamiento de la Ciudad del Compartir, se han abierto más de 800 edificios al público para eventos, reuniones  y demás. ShareHub es la manera de conocer todo lo que se puede compartir en Seúl.

Seúl Hub Juvenil es otra iniciativa para hacer frente a las crisis de vivienda y reducir el aislamiento social de las personas mayores. Un programa para acercar a jóvenes a casas de personas mayores a los cuáles les sobra alguna habitación.

Algo que nos parece de lo más curioso es que Corea del Sur disfruta de la conexión a Internet más rápida del mundo y la ciudad de Seúl cuenta con más de 1900 puntos de wifi gratuito. También tiene uno de los mejores sistemas de metro, también con cable de alta velocidad a Internet.

Bristol

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Después de varios años reclamando el título, desde 2015 por fin se puede decir que Bristol es la capital verde europea. Y no podía ser menos puesto que la Soil Association es referente mundial en agricultura ecológica y lleva ya medio siglo a las espaldas.

Destacamos el programa Food Cities Network, que crea mapas de producción ecológica en el perímetro urbano. Si viajas a Bristol no olvides visitar el barrio-granja de St. Werbughs, la utopía práctica de la agricultura urbana. Otra iniciativa ciudadana es Bristol Solar City, cuyo objetivo es instalar un gigavatio de potencia solar en los tejados y en la periferia de la ciudad de aquí al año 2020.  Por ahora el Ayuntamiento ya está colocando placas fotovoltaicas en los edificios públicos.

Pero si por algo se caracteriza esta ciudad es por tener muy en cuenta a sus ciudadanos. Así pues, surgen proyectos como Make Sundays Special, un programa que los domingos convierte cada barrio en una fiesta levantando barreras al tráfico. O Sustrans, que persigue llevar la movilidad a los barrios más desfavorecidos y conseguir que en 2020 cuatro de cada cinco desplazamientos sean a pie, en bici o transporte público. Uno de sus proyectos más importantes es el Happy City Project, creado ya hace unos cinco años, dónde lo que se pretende es medir y mejorar la felicidad de los ciudadanos desde la base: en las comunidades, escuelas, lugares de trabajo, hospitales y hasta prisiones. Hacen especial hincapié sobre todo en el campo de la educación y la sostenibilidad.

El mayor orgullo local es la libra de Bristol, una moneda ciudadana admitida en 750 negocios locales y respaldada por la Cámara de Comercio. Puede ser cambiada por libras esterlinas en varios puntos de la ciudad. Esta moneda es una garantía de que la economía local se queda circulando en la propia ciudad. ¡Muy interesante!

San Francisco

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San Francisco es la cuarta ciudad más poblada del estado de California, con una población de más de 800.000 habitantes.  Es sin duda, el mayor centro de intercambio de la economía en los Estados Unidos. Esto se debe en gran medida a su proximidad a Sillicon Valley, un tecnología establecida y un gobierno proactivo ante la innovación.

Entre sus muchos proyectos destacamos el City Car Share, la organización más grande de compartir el coche en América del Norte. Tiene como objetivo mantener los beneficios ambientales y sociales que supone compartir vehículo. También se han potenciado y ampliado programas para alquilar plazas de aparcamiento infrautilizadas en zonas muy pobladas con descuentos de hasta el 50%.

Otro proyecto interesante de San Francisco es el Urban Forest Map. Su objetivo es crear un espacio colaborativo en el que monitorizar el estado de las zonas verdes de la ciudad y ver así su crecimiento e impacto ambiental. Cualquier usuario puede añadir a esta capa de Google maps los árboles que hay en su barrio o cerca del trabajo y adjuntar cualquier tipo de información que pueda ser relevante para forestales urbanas y climatólogos. También hay proyectos para dar uso a la tierra y fomentar la agricultura en huertos urbanos.

Si hay algo que destacar de esta ciudad es que en San Francisco surgieron, entre otras muchas plataformas colaborativas, Airbnb y Uber, referentes en economía colaborativa a nivel mundial.

Amsterdam

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Desde hace unos cuantos años la capital Holandesa se caracteriza por incluir la Economía Colaborativa dentro del desarrollo de la ciudad, logrando que tanto startups y empresas, como ciudadanos y comunidades, se involucren en esta nueva forma de intercambiar bienes y servicios.

La economía del compartir llegó a Ámsterdam, interrumpiendo sectores tan variados como la salud, el transporte y el seguro. Además, gracias a la iniciativa ShareNL, la ciudad ha sido nombrada como la primera Ciudad Sharing de Europa. ShareNL fue lanzado en el año 2013 con para impulsar el consumo colaborativo y conseguir que los ciudadanos se familiaricen con este nuevo modelo económico. Los creadores de esta plataforma siempre realizan talleres para informar a todas las personas interesadas en el tema. Así la sociedad ha logrado aplicar la teoría de una economía que se basa en la confianza.

Investigaciones muestran que más del 84% de los residentes de Amsterdam están dispuestos a compartir. Después de ello, se puso en marcha el proyecto Intercambio Ciudad, una iniciativa que busca aprovechar las oportunidades que ofrece la economía del compartir en las áreas de sostenibilidad, cohesión social y economía. Uno de los proyectos más recientes surgidos en esta ciudad es la plataforma Comoodle, para alquilar salas en edificios municipales para realizar un evento o una reunión.

En Holanda hay 15.000 km de carril bici que cubren todo el país, por lo que si te gusta pedalear, Ámsterdam es tu lugar.

París

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La ciudad que acogió el primer Ouishare Fest en el año 2012. Desde entonces, se ha convertido en el epicentro del crowfunding, del coworking, de la producción en código abierto, de los bancos de tiempo, de los coches compartidos, del foodsharing, del intercambio de casa entre particulares y de todo aquello que envuelva la economía colaborativa. OuiShare está repartido actualmente entre más de 50 países, con cita obligada cada año, pues se ha convertido en el mayor evento de referencia dentro de la Economía Colaborativa.

Mucho antes de que comenzásemos a escuchar el termino sharing economy, París fue la cuna de los Jardines Compartidos, precursores de la agricultura urbana.

Con proyectos como “Reinventar París”, la ciudad se ha colocado en el corazón de la innovación urbana del mundo y pretende ser la capital mundial de las smart cities colaborativas y humanas.

Otro importante proyecto surgido en París y que todos conocemos es Bla Bla Car, el referente mundial del coche compartido, que nació el año 2009 por el joven Fréderic Mazzella.  También tenemos La Colmena que dice sí, un fenómeno que pone en contacto directo a consumidores y productores.

¿Sabes cómo nació OuiShare? A partir del blog de Antoning Léonard, como respuesta a la pregunta ¿Cuál es el propósito de la economía?. Leonard pertenece a la generación OuiShare para quienes compartir un coche o una habitación es algo habitual.

Barcelona

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En los últimos años se está convirtiendo en la ciudad española con más proyectos relacionados con la economía colaborativa y está tomando la iniciativa como un agente de cambio ejemplar en el escenario europeo.

En Barcelona se desarrolla el sistema FabLab, esto es, centros de formación e investigación que pretenden convertir ciudades como ésta en ciudades inteligentes. El objetivo es conseguir que los ciudadanos sean más autónomos y que cuando les surja una necesidad, ellos mismos sean capaces de solventarla.

El pasado año, Barcelona fue la sede del evento Procomuns, centrado en la producción entre iguales y orientado a la economía de colaboración. Se centró en propuestas de políticas públicas y el resultado fue 122 proyectos para la economía colaborativa dirigidos hacia el Ayuntamiento de Barcelona. Además, el año 2016 fue un año importante para la ciudad puesto que también acogió la cuarta edición del OuiShare Fest.

Proyectos que también están creciendo mucho son los conocidos Pop-ups, tiendas y espacios temporales para negocios. La gente alquila de manera puntual espacios para trabajo o reuniones.

Barcelona presume de tener la red de bicicletas públicas mejor valoradas y además están financiadas por Vodafone.

Ciudades como Ámsterdam, San Francisco y Seúl deberían ser ejemplo para otros países que estén buscando acceder a nuevas oportunidades económicas y que quieran mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos. La tecnología y el Internet han logrado generar nuevas herramientas sociales que capacitan a las personas a conectarse e interactuar. Esto permite a hogares y empresas locales tener unos ingresos adicionales. Es necesario que todas las ciudades entiendan que la Economía Colaborativa es vital dentro de la sostenibilidad local y que reconozcan lo necesario que es incorporar los principios de ésta para redefinir el escenario político, económico y social en el que nos encontramos.

 

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